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| Jesús Alaní y Delmer López |
Antes de que la noche tomara su pulso definitivo, el cantautor colombiano MindlessHell abrió el encuentro con una propuesta contemporánea y personal. Sus canciones prepararon el terreno, creando un clima de escucha atenta, de silencio compartido.
Luego llegaron Jesús-Alani Gutiérrez y Delmer Dagoberto López Moreno. El trovador patepluma y el poeta. La guitarra y la palabra. Desde el primer acorde quedó claro que aquello no sería solo un concierto, sino un acto de memoria y de encuentro. Alaní cantó con una voz que parecía venir de lejos, con vibratos, falsetes y una técnica que no busca lucirse, sino sostener la emoción. Mientras Delmer iba sembrando poemas, relatos y reflexiones que daban cuerpo a cada canción.
El repertorio cruzó lenguas y territorios: español, francés, italiano, portugués de Cabo Verde. Sonó Bella Ciao, y no como una pieza del pasado, sino como una canción viva, necesaria, que sigue nombrando la dignidad y la resistencia. En otros momentos, la música se volvió homenaje y recuerdo: Berta Cáceres estuvo presente, no como un nombre solemne, sino como una ausencia que sigue hablando.
Hubo canciones al amor y a la música, a la infancia y al futuro. Canciones que nombraban la inclusión, la interculturalidad, el deseo de un mundo donde las niñas y los niños puedan crecer sin miedo. Al percibir un público joven entre las primeras filas, los artistas compartieron también canciones infantiles propias de Honduras, llenando la sala de una calidez sencilla, casi familiar.

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